Por Bernardo Rolon | Patricio Garino, con 17 años, transita el camino que siempre quiso. El “pibe de oro” vive hace dos meses en Orlando, Estados Unidos, donde estudia y juega al básquet. Vía Facebook, le contó todo a El Atlántico.
Se fue hace dos meses, solo, a perseguir un sueño. Dejó en Mar del Plata a su familia, sus amigos y su club. Pero fue a buscar su futuro. Tiene solamente 17 años. Es un adolescente y seguramente todo lo relacionado con lo afectivo ocupa un lugar muy importante. Entonces, su nueva vida, su desafío personal, le cuesta y mucho. Pero sigue. Aunque está en el principio del camino, las cosas le están saliendo bien. Los premios van llegando. Los incentivos que le hacen ver que la difícil decisión fue correcta, aparecen en la vida de Patricio Garino, un basquetbolista marplatense, que hace un tiempito que está como en otra vida. Lejos de sus afectos, pero cerca de una de las cosas que más quiere: el básquet. Está radicado en Estados Unidos, y concurre a “Montverde Academy”, en Orlando. Una escuela secundaria donde además estudian alrededor de 500 alumnos. “Ya nos conocemos todos. Somos muchos los extranjeros. Pocos sudamericanos, algunos europeos, muchos asiáticos, y otro bajo porcentaje del resto del mundo”, le cuenta “Pato” a El Atlántico en una charla vía Facebook.
Garino no se olvida de sus raíces. Y aunque esté en otra patria, sigue “enamorado” de Argentina. “Me enorgullece ver izada la bandera de mi país en la plaza de las banderas. Estando lejos la patria ocupa un lugar distinto en el corazón. El mío será siempre celeste y blanco. Aunque viva mil años fuera de ella”.
Desde chico se destacó en el básquet. Integró muchas Selecciones Argentinas en Inferiores, llevó a lo más alto a Unión y desde varios puntos del mundo, pusieron sus ojos en él y no lo dejaron escapar.
Clubes de Europa lo tentaron, pero encontró la mejor oportunidad Estados Unidos. Le dieron todo para que pueda crecer. Y “Pato”, junto con su familia, decidió aceptar el gran desafío. “El principio fue duro, más que nada por la rigurosidad académica, los horarios, y los entrenamientos. Tuve que sacar de mi mente mi vida anterior y enfocarme en dos puntos, el académico y el deportivo. El día comienza a las 6 de la mañana, y a las 7 de la tarde comienzan las dos horas de estudio obligatorias”, relata el alero. “Casi no hay descanso. Tenemos una horita de esparcimiento, que la aprovecho para comunicarme con mi familia y mis amigos”, continúa.
En lo que respecta a lo deportivo, Garino cuenta que “los entrenamientos son dirigidos por el coach Kevin Sutton y sus tres asistentes. Son diarios, duran dos horas y media. Muy exigentes. Con mucha técnica individual y táctica”. También cuenta que sus compañeros, “la mayoría son de raza negra, por lo tanto son mucho más atléticos y tremendamente potentes que yo”.
Rápidamente, Garino siente que el esfuerzo está dando sus frutos. “Lo que parecía imposible al principio, hoy ya es una realidad: estoy en el equipo titular. Para mi es un gran premio, porque he puesto todo cada día y me he esforzado mucho más de lo que podía para lograrlo”, explica.
Y la hora de jugar, llegó. Después de la adaptación, que seguramente continúa, ahora puede hacer lo que más disfruta. “Durante octubre participamos en un torneo a nivel local en preparación para la temporada. Ganamos todos los partidos y logramos el primer campeonato del año. En noviembre empieza el torneo oficial”, cuenta “Pato”.
Si bien los “mimos” familiares y de sus amigos los capta mediante la tecnología, “Pato” recibió algo así como una invitación a cumplir un sueño. Emanuel Ginóbili lo invitó “a ver los Spurs, que vendrán a jugar con los Orlando Magic el 23 de diciembre. Ese día estaremos volviendo de Hawai de jugar un torneo. Espero llegar a tiempo para encontrarme con él y compartir ese momento”. Garino ya estuvo rodeado de “monstruos”. Fue en la preparación de la Selección Argentina que se entrenaba en Salta para el Mundial de Turquía. El pibe marplatense, compartió prácticas con Scola, Oberto, Prigioni y Delfino y se dio el gusto de jugar unos minutos en un partido amistoso.
Luego, “Pato” sigue contando cosas de su nuevo lugar. “Es hermosísimo. Orlando tiene mucha diversión, disfrutamos mucho. Me encantaría poder “teletransportar” a todos mis amigos y familiares. Estas experiencias son increíbles”, se sincera. “Un abrazo enorme a todos. ¡Los llevo en mi corazón siempre!”, se despide.
Patricio Garino persigue un sueño. Sabe que el camino es difícil. Pero también es consciente que debe aguantar. Ponerle el pecho, hacer lo que sabe, ser como se muestra y seguramente, los premios irán apareciendo. Este “pibe de oro” que ha dado del básquet marplatense quiere triunfar. Desde chico, le tocó sembrar su futuro. Y ya comenzó a cosechar.
Fuente: Diario El Atlántico. 

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